“La originalidad consiste en volver al origen”, decía el genio Antoni Gaudí. Trasladada al ámbito gastronómico, la frase remite inevitablemente a la esencia de la cocina catalana: el respeto por el producto local y de temporada y esa combinación tan propia de mar, huerta y montaña.
Esa es también la filosofía que rige la cocina del joven chef Carles Larriba, estudiante del Grado en Ciencias Culinarias y Gastronómicas del CETT y formado en las cocinas de Disfrutar, Bo.Tic, 7 Portes y Ca l’Agut. Con talento y personalidad, Larriba tiene una idea muy clara de la cocina que quiere defender. Y nosotros, en Comer de La Vanguardia, podemos decir que estuvimos en su Primera Reserva.
PropiasLa histórica bodega del Penedès Segura Viudas ha puesto en marcha La Primera Reserva, un proyecto gastronómico con el que quiere impulsar a los nuevos talentos de la cocina. Durante 48 horas, la marca pone a disposición de un chef emergente La Heredad - un histórico enclave del Penedès presidido por una masía cuyos orígenes se remontan al siglo XII -, su cocina, sus productos y todo el apoyo necesario para que pueda abrir, por primera vez, un restaurante propio.
Carles Larriba fue el encargado de inaugurar la iniciativa convirtiendo temporalmente La Heredad en Refugi, su primer restaurante. “Para cualquier cocinero, la primera reserva, la primera reseña y el primer servicio con tu nombre en la puerta son momentos que te marcan para siempre”, confesaba el cocinero.
Carles Larriba, cocineroSegura ViudasEn el espacio, todos los invitados se sentaron alrededor de una misma mesa, rompiendo las distancias habituales entre grupos y recuperando una manera muy mediterránea de entender la comida: como lugar de encuentro. Porque, según el chef, “nuestra cocina es una cocina de compartir con el de al lado, aunque no lo conozcamos”.
Para la ocasión, Carles Larriba elaboró un menú de verano concebido como homenaje a la cocina catalana y al producto local de temporada. Comenzando con escabeche y escalivada, la propuesta continuó con ingredientes como el gall negre del Penedès, el pato o la lubina cruda acompañada de albaricoque y almendra. En los postres destacó el melocotón de Ordal con leche de cabra.
AmpliarEl menú de RefugiPropiasEl menú reflejó una cocina reconocible, arraigada en la tradición, donde las raíces se toman como punto de partida y no como límite. Porque, como recordaba el propio chef, “la cocina es evolución”. Matilde Rinaldis, sumiller de Segura Viudas, completó la experiencia con un maridaje de vinos y cavas de la bodega, entre ellos los emblemáticos Reserva Heredad y Segura Viudas Brut Reserva.

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Redacción
Larriba se mostró tan desenvuelto entre los fogones como cuando salió a conversar con los comensales y explicar cada elaboración. Incluso tuvo tiempo de recomendar el Libro de Sent Soví, el texto culinario más antiguo escrito en catalán. Su primer restaurante solo estuvo abierto durante dos días, pero dejó la sensación de que Refugi podría ser algo más que una experiencia efímera.
Uno de las propuestas, con claras referencias a la experiencia del cocinero con las técnicas de la cocina peruanaSegura ViudasLa Primera Reserva tendrá nuevas ediciones con otros cocineros emergentes, según destacó Segura Viudas, porque para la marca esta vinculación entre la gastronomía con respeto a producto y raíces es natural. Pero quizá su mejor declaración de intenciones fue esta primera edición: sentarse alrededor de una propuesta pensada al milímetro entre un chef y una bodega, dejarse llevar por el ritmo de los platos, los vinos y la conversación, y recuperar algo tan sencillo como difícil de encontrar: el placer de comer juntos, con calma y sin mirar el reloj.
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