La final de un Mundial siempre nos deja de las más potentes batallas que recuerdo con algunos de los mejores equipos de la competición. Pocas veces el fútbol y el vino se entrelazan de forma tan clara. A pocas horas de la gran final, propongo un pequeño juego que relaciona al mundo del fútbol con el del vino, pues todas las naciones involucradas en las rondas decisivas también se encuentran en la cúspide de la cultura de nuestra bebida favorita.
Inglaterra: el gran mercado de importación
Si bien los ingleses no destacan especialmente como elaboradores, sí lo hacen como consumidores. No destaca tanto su cantidad —unos 24 litros al año—, sino la calidad. Su prestigio internacional es altísimo al ser uno de los grandes mercados mundiales de compra y venta de vino (lo era aún más antes del Brexit). Es el clásico caso de un territorio no productor que bebe un poco de todo al no tener sesgos patrioteros; son bastante abiertos de mente y prueban de todo, siempre que esté bueno.
Aun así, el cambio climático y la tecnología han posibilitado que en el sur de la isla se puedan elaborar vinos de calidad. Lo que no sé muy bien es por qué les ha dado tan fuerte con los espumosos, pero el caso es que algunos tienen un gran nivel, aunque es de justicia reconocer que resultan algo caros.
El vino que mejor marida
para apoyar a Inglaterra
·'Gusbourne Blanc de Blancs' (West Sussex, Inglaterra)
·Precio aproximado: 84,50 euros
Este monovarietal de 'chardonnay', con un precio cercano al del champán, ofrece un gran nivel y se convierte en una alternativa muy seria si buscamos variedad o simplemente jugar y experimentar comparando estas burbujas inglesas con otras más conocidas y de mayor trayectoria como las de Champagne, Franciacorta o el Penedés.
Fundada en 2004 por Andrew Weeber, su objetivo fue siempre la excelencia, y este 'blanc de blancs' canónico es solo un ejemplo. Resulta cítrico y cremoso; las notas de bollería sumadas a su gran acidez dan como resultado unas burbujas que pueden mirar a la cara a cualquiera de su rango.

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España: producción, pero asignatura pendiente en consumo
España es la otra cara de la moneda respecto a Inglaterra: producimos mucho, pero no bebemos tan bien. Obviamente, es una generalización, pero las razones de este hecho son complejas.
El hecho de ser un país con tanta producción propia condiciona mucho el mercado, por no decir que nuestra capacidad de gasto no se puede comparar a la inglesa, al menos por ahora. A pesar de ello, el panorama invita al optimismo: cada vez hay más locales con mejores referencias y los suelo ver bastante llenos, por lo que vamos creciendo en el sentido adecuado.
El vino que mejor marida
para apoyar a España
·'Conde de los Andes' (Bodegas Ollauri, 2018). DOCa Rioja, España
·Precio aproximado: 28,50 euros
El elegido para un texto como este no podía tirar de otra uva que no fuera nuestra representativa 'tempranillo', en este caso con una bodega de la Rioja Alta repleta de historia como es 'Conde de los Andes'. Es un tinto fluido, elegante, largo y sabroso. Muy en la onda del gran nivel en el que anda actualmente esta región.
Hace poco pude asistir a una vertical de sus añadas históricas y el resultado fue impactante. No solo hay que quedarse con su potencial de envejecimiento —sobre todo el de su gama de blancos—, sino que sus últimas añadas a la venta, como este 2018, ya salen lo suficientemente pulidas como para disfrutarlas desde el primer momento.
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Argentina: la resistencia de los proyectos familiares
Estamos ante otro país que destaca por sus sagas elaboradoras. Es llamativa la cantidad de botellas que se reparten entre unas pocas familias. Aquí no nos podemos abstraer de su contexto económico.
La compleja situación del país hace que el consumo interno, que se encuentra en mínimos históricos, se concentre en el producto local de precio contenido, limitando la apertura de grandes botellas. Como se puede apreciar, este no es un gran ejemplo de consumo popular, ya que el mercado de este 'malbec' del elaborador de culto Matías Riccitelli está fuera del país.
El vino que mejor marida
para apoyar a Argentina
·'Matías Riccitelli Viñas Extremas' (2022). San Pablo, Valle del Uco, Mendoza, Argentina
·Precio aproximado: 47,90 euros
Riccitelli, una personalidad bastante singular, es uno de esos pocos productores de los que no conozco un vino que no sea muy bueno o, directamente, excelente.
Este 'malbec' de viñas situadas a 1.500 metros de altitud es un caso más. Se presenta como un tinto potente, pero elegante, con gran equilibrio entre lo frutal y lo mineral. Todo un ejercicio de estilo de este artista.

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Francia: la hegemonía de la calidad y el reto del chovinismo
Cerramos con la mejor nación en cuanto a calidad de producción. En esto, contra Francia nadie puede competir; ni siquiera se le acercan. No hay un país con tantos vinos tan buenos. En eso arrasan. Con esto no me refiero a que no produzcan vinos mediocres; simplemente esos no entran en este análisis.
Lo único que debe importar es la cantidad de buenos vinos que hacen; los malos, que se los beban otros. En eso, insisto, son los mejores por una distancia sideral con respecto al resto. Esta superioridad ha generado que el consumidor francés sea, más allá de chovinista, un poco cerrado por exceso de patriotismo. Una cosa es que hagan los mejores vinos del mundo y otra muy distinta que sean los únicos en conseguirlo.
El vino que mejor marida
para apoyar a Francia
·Pierre Morey Aligoté' (2023). Borgoña, Francia.
·Precio aproximado: 25,95 euros
Actualmente, el bebedor francés es el que menos descorcha etiquetas de fuera, lo cual supone una autolimitación. No hay excusa —ni sociológica ni logística— para no beber vinos de todo el planeta. Esperemos que, poco a poco, abran sus fronteras gustativas. Para concluir, este blanco de 'aligoté' viene a poner en cuestión el mito de que los vinos franceses, cuando son de calidad, resultan prohibitivos.
Sin negar que exista especulación en ciertas zonas, sigue habiendo muchos ejemplos de grandes vinos a precios contenidos. De hecho, esta botella presenta una relación calidad-precio inmejorable. Un blanco de punto glicérico y vibrante acidez, cuyo finísimo trabajo de barrica genera una jerarquía muy difícil de ver por debajo de los 30 euros. Una auténtica joya.
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