El pastoreo extensivo, una de las herramientas naturales más eficaces y económicas para la prevención de incendios forestales, sigue en retroceso en España. En la última década, el país ha perdido cerca de 2 millones de ovejas y 300.000 cabras destinadas al pastoreo.
La falta de rentabilidad está acelerando el declive del pastoreo en el país. Según datos recopilados por Efeagro, el ritmo de desaparición tanto de ovejas como de cabras, al día, está en 520 y 82 respectivamente. Son datos que preocupan al sector por el papel de la ganadería extensiva en la prevención de incendios forestales.
El pastoreo extensivo y la trashumancia siguen siendo “unas de las herramientas naturales más eficaces y menos costosas” en la prevención
Desde la organización interprofesional Interovic, afirman que el pastoreo extensivo y la trashumancia siguen siendo unas de las herramientas naturales más eficaces y menos costosas en la prevención de incendios. Por ello, el sector ha reclamado apoyo institucional para hacer de la ganadería una actividad rentable y favorecer el relevo generacional. También hacen un llamamiento a los consumidores para mantener el consumo de cordero y cabrito durante todo el año.
La preocupación coincide con la declaración de 2026 como el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores por parte de las Naciones Unidas, una iniciativa que busca impulsar inversiones y políticas con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los pastores y la gestión sostenible de los pastizales. En España, además, el Foro de reflexión considera de vital importancia implicar al pastoreo extensivo como medida de prevención y propone fomentar su desarrollo mediante normas específicas, una mejor comercialización de sus productos y formación en ganadería regenerativa.
El presidente de la Asociación Nacional de Ganaderos y Ganaderas en Extensivo (Anggex), Felipe Molina, lamenta que en España faltan ganaderos en los montes tras haber perdido prácticamente el 30% de la cabaña extensiva en los últimos 20 años. Pese a que reconoce que el ganado por sí solo no es capaz de apagar un incendio, sostiene que sí reduce la cantidad de masa vegetal y hace que el fuego sea más fácil de controlar. En este sentido, propone remunerar a los ganaderos por el servicio ambiental que prestan al dejar los montes limpios, ya que, recuerda, que apagar una hectárea incendiada cuesta aproximadamente 10.000 euros, mientras que pagar 200 euros por hectárea limpia a un ganadero supone una inversión mucho menor.
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