El vino elaborado con garnacha tinta tiene su primera mención documentada en 1513: “Somos la séptima generación de la familia y aún guardamos barricas de la primera generación”
Cualquier aficionado enológico ha bebido alguna vez, si no muchas, un vino hecho con garnacha tinta. Una uva tan extendida que el gran público, en ocasiones, la llega a identificar como un tipo de vino en sí misma. Garnacha, garnatxa, tinto aragonés, cannonau: todas son la misma, la séptima variedad más plantada en el mundo. Algunos la aman y otros no tanto; probablemente todavía no han encontrado el vino con que enamorarse, pues es una variedad camaleónica, capaz de adquirir diversas personalidades, en función del paisaje, el elaborador e incluso del día de consumo.
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