La última herejía
Salir de Burgos a mediados de julio, entrada la mañana, y adentrarse en Palencia. No hay otro calor comparable al calor de Tierra de Campos. Un calor sólido, visual, denso. Es inevitable recordar al Manuel Machado de nuestra educación general básica: “El ciego sol, la sed y la fatiga, por la terrible estepa castellana”. Uno siente que son los siglos de este aplastamiento solar los que han construido la planicie más hermosa del planeta. Voy camino de Galicia, donde el mundo se refresca, y cuando me lo puedo permitir intento parar en Castroverde de Campos para cenar y dormir.
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