Siempre resulta curioso el hecho de que haya personas que pueden pasar una noche de verano en una terraza sin apenas acordarse de los mosquitos y otras que regresen a casa contando picaduras. La explicación popular suele apuntar al mito infundado de tener la sangre dulce, pero obviamente los mosquitos no eligen a sus víctimas probando primero su sangre.
Así lo explica el biólogo y entomólogo Rubén Bueno en una entrevista con La Vanguardia. "Lo que realmente perciben los mosquitos son compuestos químicos en superficie, no la sangre en sí", señala el especialista, doctor en Entomología por la Universitat de València.
Entre las señales que utilizan estos insectos se encuentran el dióxido de carbono que expulsamos al respirar y diferentes sustancias liberadas a través de la piel y el sudor, como el ácido láctico o el octenol. Cada persona genera una combinación diferente y algunas pueden resultar más atractivas para determinadas especies.
En Directo al Paladar Ni insecticidas ni enchufes: el sencillo invento casero que atrapa mosquitos con un ventilador y una luz violeta Bueno introduce además un matiz interesante: que alguien aparentemente nunca tenga picaduras no significa necesariamente que los mosquitos no le piquen. La reacción inmunológica varía entre personas y algunas apenas desarrollan la inflamación o el picor que delatan la picadura.
Tapones y pequeñas acumulaciones de agua
Para reducir su presencia, el experto insiste en actuar antes de que los mosquitos adultos empiecen a volar alrededor de casa. Estos insectos pueden reproducirse en pequeñas cantidades de agua estancada, desde el plato de una maceta hasta un bebedero de animales o incluso un tapón en el que se haya acumulado agua.
En terrazas, patios y jardines, por tanto, conviene revisar periódicamente recipientes capaces de retener agua. Como explica Bueno, eliminar estos pequeños criaderos forma parte de una estrategia integral en la que administraciones y ciudadanos pueden intervenir para reducir la cantidad de mosquitos.
Cuando evitar su presencia no es suficiente, recomienda recurrir a repelentes autorizados y testados por el Ministerio de Sanidad, respetando siempre las instrucciones de aplicación y la frecuencia indicada en el etiquetado.
También pueden encontrarse pistas para distinguir sus picaduras de las de otros insectos. Según explica el experto, las chinches suelen provocar varias lesiones próximas, incluso formando una hilera, mientras que las de mosquito tienden a aparecer más aisladas. El horario también orienta: el mosquito tigre puede picar durante el día, mientras que el mosquito común presenta mayor actividad nocturna.
La mayoría de las picaduras desaparecen sin complicaciones, pero Bueno recomienda consultar a un profesional sanitario cuando la reacción sea muy intensa, se extienda, presente signos de infección o aparezcan síntomas generales como fiebre, dolor de cabeza intenso, dolor articular o malestar.
Fotos | En Pexels. Jimmy Chan y Chris F y Rentokil/Facebook
- La noticia Rubén Bueno, biólogo: “Lo que atrae a los mosquitos no es una sangre más dulce, sino los compuestos químicos que emitimos” fue publicada originalmente en Directo al Paladar por Joana Costa .


