Las sustancias PFAS, conocidas como ‘químicos eternos’ por su elevada persistencia, quedan restringidas desde este miércoles en los envases de papel y cartón que están en contacto con alimentos, como envoltorios, vasos y bandejas. La medida coincide con la entrada en aplicación del nuevo Reglamento Europeo sobre Envases y Residuos de Envases.
Los PFAS se utilizan para aportar resistencia a la grasa y la humedad y pueden encontrarse, por ejemplo, en algunos envoltorios de comida rápida. Estas sustancias permanecen durante largos periodos en el medio ambiente y en los organismos y se han relacionado con diversos problemas de salud.
El nuevo reglamento supone, según Ovidio Soler, coordinador de Asuntos Regulatorios y Europeos de Ecoembes, “el mayor cambio normativo en 30 años” sobre envases en la Unión Europea. La normativa regula todo el ciclo de vida de los envases, desde su diseño y composición hasta su etiquetado y reciclabilidad.
Los cambios se aplicarán de forma progresiva. En 2027, bares y restaurantes deberán aceptar los envases reutilizables que lleven los clientes para comida o bebida para llevar. A partir de 2028, además, deberán ofrecer la posibilidad de utilizar envases reutilizables sin coste adicional.
Ese mismo año llegará un pictograma común para los envases y se actualizará el etiquetado de los contenedores municipales.
Botellas de plástico TercerosEn 2029, la Unión Europea exigirá alcanzar una recogida selectiva del 90% de las botellas de plástico y latas. Para conseguirlo, España deberá implantar los Sistemas de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), el conocido sistema de devolver los envases a cambio de recuperar el depósito.
Las medidas más visibles para los consumidores llegarán en 2030. A partir de entonces estarán prohibidos determinados envases y productos de plástico de un solo uso, entre ellos:
- Los envoltorios plásticos para frutas y verduras frescas de más de 1,5 kilos.
- Las monodosis de plástico de salsas, azúcar, leche para el café y condimentos en bares y restaurantes.
- Las agrupaciones de plástico que unen varias latas o botellas.
- Los pequeños envases de champú, gel o jabón de un solo uso en hoteles, salvo que los solicite el cliente.
- Las bolsas de plástico muy ligeras, con algunas excepciones.
- Determinados productos de plástico de un solo uso en establecimientos de restauración.
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Desde 2030 los envases comercializados deberán ser reciclables y alcanzar determinados niveles de reciclabilidad, que aumentarán progresivamente hasta 2038.
Greenpeace considera que el nuevo reglamento supone un avance en la armonización de las normas europeas, pero lo califica de “oportunidad perdida” para reducir la contaminación por plásticos. La organización considera insuficientes los objetivos de reducción de envases de plástico, fijados en un 5% para 2030, un 10% para 2035 y un 15% para 2040 respecto a los niveles de 2018.
Ecologistas en Acción, por su parte, reclama priorizar la reducción de residuos y la reutilización de envases. La organización considera que el nuevo reglamento marca un punto de inflexión y acelera el abandono progresivo de los envases de un solo uso.
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