Gastronomía

La fruta de hueso entra en su momento más dulce

La fruta de hueso entra en su momento más dulce
Pocas frutas están tan ligadas al verano como las de hueso. Basta con acercarse a cualquier mercado o frutería durante el mes de agosto para comprobar que los mostradores se llenan de melocotones, nectarinas, paraguayos, platerinas o ciruelas. Todas ellas comparten una característica: esconden un hueso duro en su interior. Pero también tienen algo en común. Agosto suele ser el momento en el que muchas alcanzan su mejor calidad, con un sabor más intenso y una textura más jugosa. El motivo está en el propio ciclo de cultivo. Después de varios meses creciendo en el árbol y de recibir muchas horas de sol, la fruta completa su proceso de maduración y desarrolla mejor sus azúcares naturales. El resultado son piezas más aromáticas, dulces y con una pulpa más jugosa. Además, al tratarse de fruta de temporada, llega a las tiendas poco después de ser recolectada, conservando mejor sus propiedades y su sabor. Sin embargo, la responsable de Aitona Gourmet, Anna Benet, matiza que el momento álgido de la campaña sigue siendo julio, aunque las mejoras varietales han permitido alargar la temporada. “Antes prácticamente era julio y agosto, ahora ya empezamos a tener fruta de hueso desde mediados de mayo”, explica. También señala que, en estos momentos, las nectarinas, los paraguayos y las platerinas son algunas de las frutas que ofrecen una mayor calidad. España es uno de los grandes productores europeos de fruta de hueso y buena parte de la campaña se concentra entre finales de primavera y el verano. Zonas como Catalunya, Aragón, Murcia o Extremadura son algunas de las principales áreas de cultivo y abastecen tanto al mercado nacional como a buena parte de Europa.

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