Recuperaron una variedad de uva extinta para elaborar el primer vino blanco de Ribera del Duero: “Realmente empezamos con una mano delante y otra detrás, sin un duro”
Yolanda García Aviadero todavía se acuerda de cuando con 16 años probó el vino por primera vez: “¿Esto qué es?”, se dijo; “¡Yo quiero hacer esto!”, e inmediatamente supo que el destino de la paga que le daban sus padres para salir iba a ser invertida en comprar vino. Sin embargo, como si de una premonición se tratara, ya a los trece años les dijo a las monjas del colegio en el que estudiaba que quería ser ingeniera agrónoma y reconoce que gracias a que le dijeran “usted, como mucho, peluquera” y demostraran la buena pedagogía que utilizaban”, comenta entre risas, lo que hizo que se reafirmara en que su destino estaba en el campo, más concretamente entre las viñas.
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