Un estudio realizado por investigadores de la Universitat Rovira i Virgili (URV), el Institut de Recerca Biomèdica Catalunya Sud (IRB-CatSud) y el Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN) ha relacionado una mayor calidad de los hidratos de carbono con un menor riesgo de mortalidad, incluida por cáncer.
Cereales y tubérculos albergan una gran concentración de hidratos de carbono.PixabayLos investigadores han trabajado con datos de 7.210 participantes del proyecto PREDIMED, uno de los ensayos clínicos más importantes realizados sobre dieta mediterránea y salud cardiovascular. Todos los voluntarios —hombres de entre 55 y 80 años y mujeres de entre 60 y 80 años— presentaban un alto riesgo cardiovascular y fueron seguidos durante seis años por once centros de todo el país.
Los resultados revelan que las personas que consumían hidratos de carbono de peor calidad presentaron un 28% más de riesgo de morir por cualquier causa y un 48% más de riesgo de morir por cáncer que aquellas con un consumo de hidratos de carbono de mayor calidad.
Por otro lado, el análisis también ha identificado qué componentes, de los hidratos de carbono de calidad, tienen mayor peso en esta asociación, y los resultados apuntan principalmente al consumo de fibra y de cereales integrales como los componentes con mayor peso en esta asociación. Como bien se explica en el estudio, las personas con una menor ingesta de fibra presentaban un 51% más de riesgo de morir por cualquier causa y un 72% más de riesgo de morir por cáncer.
Hidratos de carbono CLVEl índice que han usado para medir si los carbohidratos son de calidad o no está basado en cuatro puntos clave. El primero de ellos es el índice glucémico, que mide la rapidez con la que los carbohidratos de un alimento elevan el nivel de azúcar en la sangre. Una menor elevación de la glucosa se considera indicativa de una mayor calidad del carbohidrato. El segundo es la cantidad de cereales enteros que contiene el alimento: cuanto mayor sea su presencia, mayor es la calidad nutricional del carbohidrato.
El tercer elemento es la cantidad de fibra vegetal que contiene: cuanto mayor sea su contenido, mayor es la calidad del carbohidrato. Por último, el índice tiene en cuenta la proporción de carbohidratos consumidos en forma líquida, ya que estas fuentes suelen contener una gran cantidad de azúcares disponibles para el organismo.
Es decir, los resultados sugieren que una mayor calidad de los carbohidratos se asocia con un menor riesgo de mortalidad, también por cáncer. Esta mayor calidad se relaciona con un consumo elevado de fibra y cereales integrales, un menor índice glucémico y una menor proporción de carbohidratos consumidos en forma líquida.
Los beneficios de la dieta mediterránea y de los carbohidratos
Las más de 7.000 personas que formaron parte del estudio se dividieron en tres grupos: dos siguieron una dieta mediterránea, uno de ellos suplementado con un litro de aceite de oliva virgen extra a la semana y el otro con 30 gramos diarios de frutos secos, mientras que el tercer grupo siguió una dieta baja en grasas.
Según Jordi Salas, investigador del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la URV y uno de los autores del estudio, una dieta baja en grasas puede llevar a algunas personas a buscar las calorías que necesitan en otras fuentes de energía, entre ellas carbohidratos de menor calidad.
Ante esta situación, Salas señala que los carbohidratos deberían representar alrededor del 45-50% de las calorías diarias. “Todos los días tu cuerpo te pide que consumas las calorías necesarias y tu cuerpo las va a buscar hasta encontrarlas, por lo que, si le quitas las grasas, va a encontrar esas calorías en los carbohidratos, que normalmente son de baja calidad en nuestra sociedad occidental”, explica Salas. El investigador insiste en que “no hay que dejar de consumir carbohidratos, hay que aprender a consumir aquellos de mejor calidad”.
No hay que dejar de consumir carbohidratos, hay que aprender a consumir aquellos de mejor calidad
Entre los alimentos que los investigadores identifican como mejores fuentes de carbohidratos están las legumbres, el pan u otros cereales integrales, mientras que recomiendan limitar el consumo de hidratos de carbono en forma de patatas y de bebidas azucaradas, así como la pasta y el arroz refinados.
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Para Salas, el objetivo de este estudio no solo era analizar la relación entre la calidad de los carbohidratos y la mortalidad, sino también buscar soluciones para que las personas puedan llegar a edades más avanzadas con una mejor calidad de vida.
Por último, Salas también subraya que el efecto negativo asociado a la calidad de los carbohidratos se mantiene con independencia de otros hábitos saludables. Aun así, recomienda combinar una alimentación adecuada con actividad física, un buen descanso y evitar el tabaco.
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